Sentir la textura de la hoja de una flor en los dedos y despertar de nuevo los sentimientos. Manchados de polen, impregnados de su aroma, se produce la señal que esperaba oculta, dormida. La sensación de estar de nuevo vivo y resurgir de las frías, yermas estepas, mientras se cruza la mirada con las nubes. Mientras saltan las esquivas alas del viento sobre ellas y las modela a su antojo. Es reconocer todo lo nuevo que se esconde en lo cotidianamente viejo. Es sentir, manchar, saltar, modelar, reconocer mientras la sangre recorre impaciente por todos los troncos, todas las ramas del cuerpo adormecido. Es un renovado saludo de la primavera que se intuye entre la hierba. Es ser y volver a ser primavera.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados